Otra manera de tratarnos
Licencia: Creative Commons (by-nc-nd)
Autor(es): Martinez, Sandra
Cuando el jueves 19 de marzo a las 20 horas bajé las persianas de mi librería en Villa Elisa, no sabía que a casi un mes, todavía estarían igual de cerradas. A veces voy a limpiar, a buscar libros para llevar a las casas de los clientes o simplemente a estar un rato. Camino, doy vueltas, acomodo las estanterías, paso la mano por las tapas y me pregunto si sobre "Los Matemáticos" de 5to. vivirá alguna bacteria o virus capaz de arrebatarnos todas las seguridades de un golpe. Los libros de los más chicos son los que más pena me dan, no sé porqué pero los siento como abandonados, lastimados en la inutilidad del estarse quietos y silenciosos. Hace pocos días comencé con el delivery y es una experiencia... en una casa, que tenía un almacén en penumbras y semivacío adelante, me pagó los 1000 pesos que salía el libro de inglés encargado, un abuelo de manos arrugadas que agradeció agradecidamente (así de fervoroso) el envío como si se tratase un milagro.
[2020]
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